Por razones evidentes las mujeres nos sentimos atraídas por los espermatozoides pero en mi caso, el dedicarme a la esterilidad permite que esta curiosidad sea sana.
Esto ha hecho que desde hace 10 años haya impulsado a mi Equipo a la investigación de las causas de la esterilidad masculina.
Institut Marquès empezó en el año 2003 a estudiar la calidad de semen de los varones españoles, primero en Tarragona, (estudio presentado en el congreso de la SEF en el año 2002) posteriormente en Barcelona y la Coruña (estudio publicado en Reproductive Biomedicine) y finalmente en todo el estado español (I Estudio Nacional del semen en Jóvenes publicado en Andrología y realizado en colaboración con 62 centros de reproducción).
Estamos satisfechos de haber contribuido a convencer a la comunidad científica de que las causas clásicamente atribuidas (stress, pantalones apretados, alcohol, etc) son un mito y que la realidad del problema viene por los tóxicos químicos. La contaminación industrial está jugando un papel clave.
Los tóxicos a los que nos referimos son sustancias químicas sintetizadas por el hombre en la últimas décadas y de uso habitual en la industria, en la agricultura y en el hogar. Se les llama disruptores endocrinos, un largo listado de compuestos que en el organismo de la mujer se comportan como estrógenos.
Son muy resistentes a la biodegradación, están presentes en nuestra alimentación y en el ambiente, se acumulan en el organismo, especialmente en la grasa y los humanos y animales no estamos diseñados para eliminarlos.
El primer contacto con estos tóxicos químicos empieza desde el inicio de la vida, llegan desde la sangre materna, a través de la placenta, al embrión. El tipo de tóxicos y la cantidad de los mismos dependerá de los niveles que tenga su madre.
En la actualidad se está hablando mucho de la alimentación de la embarazada, pero en los que se refiere a estas sustancias no es lo que coma durante el embarazo sino con lo que ha convivido esa mujer desde su infancia, desde su vida intrauterina.
Llegan a nosotros y actúan como si fueran estrógenos, es decir hormonas femeninas. Durante el desarrollo del testículo fetal, a los 2-3 meses de embarazo es muy importante la acción de la testosterona, la hormona masculina. Pues bien, estos falsos estrógenos compiten con ella y no le dejan ejercer correctamente su función, se forman menos células productoras de espermatozoides y en los casos mas severos producen alteraciones cromosómicas (genéticas) en ellos.
Este empeoramiento de la calidad del semen se está produciendo en las áreas industrializadas y en las zonas rurales en contacto con pesticidas, hay por tanto grandes variaciones geográficas. Según datos nuestros el eyaculado de un gallego tiene casi el doble de espermatozoides que el de un catalán.
Además, en las zonas de mayor contaminación están peor los jóvenes que los varones de mayor edad ya que estos no estuvieron en contacto con ellos en su infancia, no existían.
Esto, en el adulto, causa a nivel de la población general subfertilidad. No quiere decir que sean estériles, sino que tardarán más tiempo que otros en conseguir un embarazo, dependiendo siempre de la edad y fertilidad de su pareja.
A nivel individual causa esterilidad o abortos de repetición.
Según datos oficiales, en España la primera causa de esterilidad es el factor masculino a pesar de ser el país donde tenemos los hijos a una edad mas avanzada.
Hemos logrado avances importantísimos en muchos aspectos de nuestra salud pero en cuanto a la salud reproductiva, en las áreas industrializadas se ha reducido a menos de la mitad con respecto a la generación de nuestros abuelos.
En la actualidad, son cada vez más los expertos que se suman a la denuncia de los efectos de las sustancias químicas sobre la salud reproductiva y general de los ciudadanos.